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Catedral de Granada

Catedral de Granada

Si hay un monumento que puede rivalizar en solemnidad y grandeza con la mismísima Alhambra, éste es sin duda la espectacular Catedral de Granada.

Los orígenes del monumento se remontan a los hechos acaecidos tras la rendición de la ciudad. Isabel de Castilla decidió edificar una gran catedral que supusiera un ejemplo ante el mundo y diera la relevancia necesaria a los hechos acaecidos durante la Reconquista. En definitiva, crear un símbolo de poder. Tal fue ésa la intención, que se ordenó la construcción de la misma sobre la antigua Mezquita Mayor árabe de Granada.

De este modo, en 1.523 se inician las obras a cargo del arquitecto Enrique Egas, quien presenta un proyecto similar al de la Catedral de Toledo y diseña así su planta. Por ello, la cimentación y la base corresponden a una estructura eminentemente gótica, tal y como era costumbre durante la época. Sin embargo, en 1.529, la dirección de la obra pasa a manos de un nuevo artista: Diego de Siloé, quien hace gala de su formación italiana para dar un giro total al diseño original, lo hace mucho más ambicioso y decide enfocarlo hacia al Renacimiento puro.

Es muy posible que los nuevos planes para la Catedral fueran aceptados tan de buen grado por parte del emperador Carlos, debido a su gusto por el propio arte renacentista, en esa época comenzaba también a proyectarse el palacio del mismo estilo en el interior de la Alhambra. Las únicas dudas a solventar se refirieron a la integración de la Capilla Real de los Reyes Católicos (ya construida) en el conjunto arquitectónico, de manera que no sufriera daño alguno y tampoco se viera empequeñecida ante la magna obra que iba a ser erigida en torno a ella.

En cualquier caso, la adaptación de la Catedral de Granada a los cimientos ya establecidos, tuvo que sortear una serie de dificultades: De las dos grandes torres proyectadas, sólo se pudo llevar a cabo la construcción de una de ellas, y lo hizo con unos 30 metros menos de altura de lo que se esperaba, para poder soportar su increíble peso. Hoy en día nos es posible imaginar cómo hubiese sido el proyecto original gracias a los planos del propio Diego de Siloé, que se encuentran presentes en el Museo de la Catedral.

En 1.563, coincidiendo con la muerte del arquitecto, es su discípulo Juan de Maeda quien continúa con las obras. En este período de tiempo, la Catedral se habilita ya al culto por estar cubiertas sus bóvedas y completamente cerrada la cabecera. Sin embargo, en 1.568 se tienen que suspender las obras por la guerra contra los moriscos, tras lo que se inicia un período de incertidumbre en el que la dirección del proyecto pasa por manos de varios maestros constructores. Finalmente, se asienta en el buen hacer de Ambrosio de Vico, quien dota de estabilidad a la continuidad de la obra. Transcurre el tiempo hasta llegar a 1.704 cuando, a través de distintos artistas, se da por concluida la construcción que terminaría respetando todos los detalles de lo proyectado por Diego de Siloé.

Para entender el sentido general de la Catedral de Granada, debemos entender varios factores: El primero de ellos que está consagrada al Misterio de la Encarnación. Segundo, que se hizo con la intención de ponderar los ritos paleocristianos que daban un lugar prioritario a la Eucaristía. Tercero, que el templo se proyectó como lugar de descanso y mausoleo de toda la Familia Real si bien, finalmente no acabó albergando a la totalidad de la misma por expreso deseo de los monarcas venideros, sin ir más lejos, sí lo hizo de los propios Reyes Católicos en su Capilla Real.

Lo primero que llama la atención en la Catedral es su fachada. Diseñada por Alonso Cano, dentro del estilo barroco español, presenta una suerte de arco del triunfo con tres grandes puertas de entrada en la que destaca la central. Figuras geométricas y vegetación en la decoración fueron diseñadas en el siglo XVII. En contraste con la austeridad de los siglos pasados, establecería una nueva fuente de inspiración para construcciones monumentales venideras en la ciudad de Granada.

En su interior, destacando por encima de sus cinco naves, resalta el Altar Mayor que es absolutamente revolucionario con respecto a sus homólogos. Lo extraordinario del Altar Mayor se debe a que es de forma totalmente circular, y responde al deseo de integración de los fieles en el acto de la Eucaristía. Se entiende que dicha disposición consigue emular los primeros ritos cristianos en los que la participación en la ceremonia es de una inmersión total.

El gran Retablo Mayor es un reflejo de la transición entre los estilos gótico y renacentista. De estilo plateresco, el mismo nos presenta imágenes litúrgicas e históricas en perfecta armonía. La entrega de Granada a los Reyes Católicos, la Virgen con el niño, el Calvario de Jesucristo o La Trinidad, son partes del Retablo Mayor que no dejará indiferente al visitante más exigente.

La Puerta del Perdón – que se puede considerar como la obra cumbre de Diego de Siloé –, la Portada de San Jerónimo y la de la Capilla Real son por sí mismas reconocidas como obras fundamentales en el Renacimiento español. Entre sus catorce capillas y su sacristía, encontramos obras de enorme envergadura, como el Retablo de la Virgen de la Antigua, primera patrona de Granada. Se recomienda un mínimo de dos horas para poder recorrer y explorar todos los elementos que componen la Catedral.

Sus interminables techos, su increíble perspectiva desde la planta central, todo invita a sumergirse en un entorno que automáticamente nos transporta varios siglos atrás: a la época de Reyes, de la Reconquista, de un cambio profundo en España que lleva a los inicios de una nueva era de esplendor en un imperio que no conocería limites en cuanto a extensión y poder. Todo ello concentrado en un monumento en el que, no hay que olvidar, se encuentran descansando en su mausoleo figuras fundamentales de la Historia Española, que se presentan ante nosotros en un entorno sin parangón.

Localización y cómo llegar

La Catedral de Granada tiene su acceso desde la Plaza de las Pasiegas, en la calle Pie de la Torre, Granada. Puedes acceder andando desde cualquier punto del centro de la ciudad, ya que se encuentra a tan solo 5 minutos desde Puerta Real. Las líneas de autobuses urbanos con parada más cercana llamada “Catedral” por la Gran Vía son el LAC, C1 (Albaicín – Centro), C2 (Sacromonte – Centro), SN1 y SN4.

Horarios

La Santa Iglesia Catedral Metropolitana de Santa María de la Encarnación de Granada abre a la visita turística de lunes a sábados de 10:00 a 18:30 horas y los domingos de 15:00 a 18:00 horas.

El horario reservado al culto es de lunes a sábados de 8:45 a 9:30 horas y los domingos a las 10:00, 11:00 y 12:30 horas.

Entradas de Catedral de Granada

El precio de la entrada es de 5 euros con la audioguía incluida.

Los estudiantes que lo acrediten menores de 25 años tienen un descuento con el que el precio es de 3,5 euros.

La entrada es gratuita para los menores de 12 años, Capacidades Diferentes y los domingos de 15:00 a 18:00 horas siempre y cuando se haya efectuado la reserva previa hasta 24 horas antes en la web de la Catedral de Granada o en la página de la Diócesis de Granada.